Salida de Madre de Dios del Rosario, Triana

Santa María Madre de Dios, 1 de enero de 2016

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LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 2, 16-21

En aquel tiempo los pastores fueron corriendo y encontraron a María y a José y al Niño acostado en el pesebre. Al verlo, les contaron lo que les había dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que había visto y oído; todo como les había dicho. Al cumplirse los ocho días tocaba circuncidar al niño y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.

Palabra del Señor

Solemnidad de Santa María Madre de Dios, 1 de enero de 2015

DSC_008210194Lectura del santo evangelio según san Lucas 2, 16-21
En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo a Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les habían dicho de aquel niño.
Todos los que lo oían se admiraban de lo que les decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.
Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho.
Al cumplirse los ocho días, tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.

Palabra del Señor.

Santa María Madre de Dios

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01/01/2014
María, Madre de Dios

Iniciamos el año con la festividad de la maternidad divina de María. Llamativamente, es la primera fiesta mariana de la que tenemos noticia histórica, allá por el siglo VI en Roma, aunque encontramos pinturas anteriores que hacen referencia a María como Madre de Dios. También en el Concilio de Éfeso (431), todavía se discute el hecho de la maternidad de Jesús sólo del Jesús humano o de Dios.

Esta fiesta nos resalta la figura de María como modelo para todo cristiano que busca día a día alcanzar su santificación. Entregada totalmente al destino que para ella ha previsto Dios, se convierte en la guía segura que nos introduce en la vida del Señor Jesús y nos acerca a él. También intercede por nosotros ante él, con la misma autoridad que le obliga a realizar el primer milagro en Caná.

Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.