Santa Teresa de Jesús de la iglesia del Santo Ángel

DSC_003215714DSC_003515717DSC_003915721DSC_003415716DSC_003715719DSC_003915721

Santa Marta, 29 de julio de 2015

DSC_0039Marta vivía en Betania y era hermana de María y Lázaro. Disfrutó de una amistad especial con Jesucristo ya que lo recibió con frecuencia en su casa de Betania, cerca de Jerusalén. Allí se desvivió por servirle, procurando del mejor modo que sabía hacerle agradable su permanencia. Con sus oraciones pidió la resurrección de su hermano con las siguientes palabras: “Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo, que has venido al mundo”.

Alcalá la Real, Jaén

DSCN205112781DSCN205212782DSCN205312783DSCN205412784DSCN205512785DSCN206112791DSCN205912789DSCN206212792DSCN206312793DSCN206712797DSCN207012800DSCN207912809DSCN210512834DSCN210412833DSCN207312803DSCN207412804DSCN207712807DSCN207812808DSCN207112801

Domingo XVII del Tiempo Ordinario, 26 de julio de 2015

DSC_0148Lectura del santo evangelio según san Juan 6,1-15
En aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del lago de Galilea (o de Tiberíades). Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos.
Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos.
Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos, y al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe:
– «¿Con qué compraremos panes para que coman éstos?»
Lo decía para tantearlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer.
Felipe le contestó:
– «Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo.»
Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice:
– «Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y un par de peces; pero, ¿qué es eso para tantos?»
Jesús dijo:
– «Decid a la gente que se siente en el suelo.»
Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; sólo los hombres eran unos cinco mil.
Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado.
Cuando se saciaron, dice a sus discípulos:
– «Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se desperdicie.»
Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron a los que habían comido.
La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía:
– «Éste sí que es el Profeta que tenía que venir al mundo.»
Jesús entonces, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña él solo.

Palabra del Señor.

Virgen del Carmen restaurada

Iglesia Conventual del Santo Ángel, Sevilla.

DSC_004615780DSC_004715781DSC_004815782DSC_004915783DSC_005115785DSC_005215786DSC_005315787DSC_005515789DSC_005715791DSC_006015794DSC_006115795DSC_006915803

Macarena Julio 2015

DSC_000415627DSC_000815631DSC_001015633DSC_001315636DSC_002015643DSC_001915642DSC_001615639DSC_001815641

Iglesia Abacial, Alcalá la Real, Jaén

DSCN201012740DSCN201112741DSCN201312743DSCN201712747DSCN201912749DSCN202012750DSCN202112751DSCN202412754DSCN202512755DSCN202612756DSCN202712757DSCN202812758DSCN204212772DSCN204412774

Domingo XVI del Tiempo Ordinario, 19 de julio de 2015

descargaLECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS 6, 30- 34

En aquel tiempo los Apóstoles volvieron a reunirse con Jesús, y le contaron todo lo que había hecho y enseñado. Él les dijo:

— Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco.

Porque eran tantos los que iban y venían, que no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma.

Palabra del Señor

Virgen del Carmen en su paso

Archicofradía del Carmen del Santo Ángel, Sevilla.

DSC_007115805DSC_007315807DSC_007615810DSC_008015814DSC_007915813DSC_008115815DSC_008215816DSC_008415818DSC_008715821DSC_008515819DSC_008615820DSC_008915823

Salve Marinera en la fiesta de la Virgen del Carmen

DSC_002515707Salve Marinera

¡Salve!, Estrella de los mares,
de los mares iris, de eterna ventura.
¡Salve!, ¡oh, Fénix de hermosura!
Madre del Divino Amor.

De tu pueblo, a los pesares
tu clemencia dé consuelo.
Fervoroso llegue al cielo
y hasta Ti, y hasta Ti, nuestro clamor.

¡Salve!, ¡salve!, Estrella de los mares.
¡Salve!, Estrella de los mares.
Sí, fervoroso llegue al cielo,
y hasta Ti, y hasta Ti, nuestro clamor.

¡Salve!, ¡salve!, Estrella de los mares,
Estrella de los mares,
¡Salve!, ¡salve!, ¡salve!, ¡salve!.