Laguardia, Álava

Santuario de Arantzazu, Guipúzcoa

Oñate, Guipúzcoa

XXI Domingo del Tiempo Ordinario, 21 de agosto de 2011

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO 16, 13- 20

En aquel tiempo, llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipo y preguntaba a sus discípulos:

— ¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?

Ellos contestaron:

— Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas.

Él les preguntó:

— Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?

Simón Pedro tomó la palabra y dijo:

— Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.

Jesús le respondió:

— ¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo.

Y les mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que Él era el Mesías.

Palabra del Señor

Ermita de Santa María la Antigua, Zumárraga, Guipúzcoa

Virgen de los Reyes: Procesión 2011

La Asunción de la Virgen María, 15 de agosto de 2011

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 1, 39, 56

En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito:

–¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.

María dijo:

–Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia –como lo había prometido a nuestros padres– en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.

Palabra del Señor