DÍA DE LA MUJER MALTRATADA

Amigo: "La violencia de género es una tortura moralmente inaceptable"

“La violencia de género es especialmente reprobable porque va unida a una tortura cruel, tanto física como moral, que acaba destruyendo a la misma persona y degrada las relaciones afectivas, matrimoniales, familiares y sociales. Una violencia y una tortura moralmente inaceptables, inhumanas y delictivas”. Este párrafo forma parte de la carta pastoral titulada “La violencia no tiene apellidos”, que el cardenal Amigo Vallejo ha escrito con motivo del día de la mujer maltratada, que se celebra el 25 de noviembre.

El prelado hispalense comienza su carta recordando las numerosas denominaciones que se le ha dado a la violencia contra las mujeres, y advierte que “la violencia es siempre una agresión injustificable, que no necesita apellido alguno para ser inadmisible y merecedora del mayor de los desprecios. Y no solo esa violencia a la mujer en el matrimonio, en la familia, en la casa, sino en el trabajo y en la misma sociedad”. Destaca mons. Amigo. Más adelante subraya que “no basta reconocer que el hombre y la mujer tienen igual dignidad y están sujetos a los mismos derechos, sino que se ha de tener en cuenta la peculiar identidad de la mujer, así como el valor de la complementariedad y de la ayuda recíproca que el hombre y la mujer deben prestarse, especialmente en el matrimonio”.

A continuación recuerda que la Iglesia siempre ha reconocido esta valoración de la dignidad de la mujer, “condenando cualquier limitación de sus derechos y, de una forma especial, denunciando la vejación que pueda sufrir a causa de su condición femenina”.

“La violencia doméstica es una acción repudiable”

Mons Amigo hace especial hincapié en el carácter “repudiable” de la llamada violencia doméstica, “porque a la maldad de la agresión, se añade la villanía de ver destruir a la persona, sobre todo a la mujer, con la que había unos vínculos afectivos”, destaca. En la misma línea, afirma que “esta violencia de género es un perverso atentado al matrimonio que, en principio, es la máxima expresión de una mutua y libre elección. Dentro del matrimonio, la agresividad destruye esa fuerte comunión entre las personas. Hace que se tambalee uno de los pilares más sólidos para la felicidad del hombre y de la mujer. Lo que podía ser un maravilloso encuentro para una convivencia llena de amor –añade-, se transforma en una convivencia insufrible y abocada, en no pocas ocasiones, a la eliminación de uno de los cónyuges”. En este punto, recuerda que también hay que denunciar la violencia en el seno de los noviazgos y en las convivencias extramatrimoniales.

Los niños, víctimas sensibles

El cardenal se detiene especialmente en los niños, como víctimas particularmente sensibles de esta violencia: “Con frecuencia son testigos de los malos tratos, de los gritos, del llanto de la madre. Incluso ellos mismos han sufrido crueldades inconcebibles. Será necesario –añade- hacer un esfuerzo especial para recuperarlos y para que puedan vivir una vida lo más normal y feliz posible”.

Soluciones

A la hora de buscar y aplicar soluciones, mons. Amigo destaca que “el número de las mujeres que han sido víctimas del crimen es estremecedor”, y afirma que “hay que añadir, a esa lista de las víctimas mortales de la violencia doméstica, a todas aquellas mujeres maltratadas, a las que sufren vejación por parte de sus parejas, a las que se les humilla constantemente en su misma dignidad de persona y de mujer, a las que no se les reconoces sus inalienables derechos a una vida tranquila y feliz”.

Propone emprender “una eficaz campaña en favor de educación para el matrimonio y la convivencia, el respeto a las personas, la superación de las dificultades, el compromiso familiar y social”, además de estar cerca de la familia, “buscando para ella leyes justas y protectoras”, así como “estimular a los jóvenes a que pongan en juego sus mejores valores y inquietudes de sinceridad, de solidaridad, de ganas de formarse para un futuro mejor”. El cardenal invita a no mirar a otro lado: “Habrá que denunciar las situaciones de acoso y violencia doméstica. Denuncia que se hace juicio y defensa de los derechos ignorados y violados, especialmente los de las mujeres. Estar cerca de las víctimas y prestarles ayuda facilitándoles apoyo jurídico, orientando respecto a la denuncia, garantizando su libertad personal y familiar, la ayuda económica y laboral, la formación necesaria para saber reconocer sus derechos, la educación para el matrimonio y la familia, el fortalecimiento de la autoestima como mujer y como madre”.

Finaliza la carta recordando que la Iglesia tiene muy presente, a través sus instituciones, este problema de la violencia y de los malos tratos a la mujer y emprende aquellas acciones, que considera más eficaces para resolver el problema.

 
 

2 Responses to DÍA DE LA MUJER MALTRATADA

  1. Unknown says:

    Estupenda la carta del cardenal Amigo; hace falta que desde la Iglesia se hable clara y contundentemente de esta cuestión. Ya va siendo hora.
    Gracias Enrique por subirla y al cardenal Amigo por decir lo que dice.
     
    Muchos besos.
     
    Ana_MS

  2. Enrique says:

    Gracias Ana, más claro no puede hablar o escribir, a pesar de la que está cayendo.
    Besos
    Enrique

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