SOROLLA: VISIÓN DE ESPAÑA

 
A partir del 24 de abril y hasta el 29 de junio, en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, se exponen 14 cuadros de Sorolla, de gran tamaño, que fueron encargados en 1911 a Sorolla por el hispanista norteamericano Milton Huntington, para decorar una de las salas de la Hispanic Society, que fundó a principios del siglo XX con el objetivo de dar a conocer la cultura española en los Estados Unidos. Esta sala, en un principio proyectada para ser una biblioteca, finalmente quedó convertida en la ‘Sala Sorolla’.
  • Las obras, que es la primera vez que salen de su emplazamiento original, han sido restauradas para la ocasión por un equipo de expertos conjunto entre Bancaja y la Hispanic Society.
  • La colocación de los cuadros, asegurados en 100 millones de euros para esta exposición, es muy distinta a la que han tenido en la sala de la Hispanic Society de Nueva York. En ‘Sorolla. Visión de España’ las obras están a una altura mucho más baja, lo que permite resaltar la grandiosidad, el color y la proporción de las mismas. Además de la propia exposición, se ha preparado una muestra de fotografías de todo el proceso de restauración de las obras y otra sala en la que explica la historia de la Hispanic Society.
  • Tras esta muestra, Bancaja tiene previsto llevar las obras a Málaga, Barcelona, Bilbao, Madrid y nuevamente a Valencia, dado el interés cultural que tiene esta muestra para toda la ciudadanía.
  • HORARIO: martes a sábado de 9 a 21 horas;  domingos de 9 a 15 horas. Lunes cerrado.
     
     
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    HIMNO A LA ALEGRÍA

     
     

    Escucha, hermano, la canción de la alegría;

    el canto alegre del que espera un nuevo día.

    VEN, CANTA, SUEÑA CANTANDO, VIVE SOÑANDO

    EL NUEVO SOL EN QUE LOS HOMBRES VOLVERAN

    A SER HERMANOS.

    Si en tu camino sólo existe la tristeza

    y el llanto amargo de la soledad completa.

    si es que no encuentras la alegría en esta tierra,

    búscala, hermano, más allá de las estrellas.

    VEN, CANTA, SUEÑA CANTANDO, VIVE SOÑANDO

    EL NUEVO SOL EN QUE LOS HOMBRES VOLVERAN

    A SER HERMANOS.

     

    El Coro Sinfónico de la Universidad de Concepción, Chile, interpretando la Oda a la Alegría ("An die Freude"), extracto de la 9ª Sinfonía de Beethoven.

    SAN JORGE

     

    Hoy es el día de San Jorge, se celebra en Cataluña, regalando una rosa y un libro.

    A diferencia de numerosos sucesos bíblicos pintados a menudo en los iconos, aquí se trata de una leyenda puesta en imagen, leyenda que describe el combate sostenido por San Jorge contra un dragón.Nacido probablemente en Capadocia, San Jorge es un mártir del ejército romano.

    Fue decapitado a raíz de las persecuciones de los cristianos con el Emperador Diocleciano. La iglesia ortodoxa lo llama "un gran santo mártir glorioso, portador de trofeos".

    Entre los otros "grandes mártires" se cita a San Demetrio de Salónica, San Teodoro Tirón y Santa catalina de Alejandrína. San Jorge dio su nombre a Georgia (en ruso: Grouziia), región de la vertiente meridional del Cáucaso.

    A raíz de su muerte, se construyó una iglesia en Lidia, en su honor, donde fue sepultado. Su consagración tuvo lugar un 3 de noviembre durante el reinado de Constantino el Grande y su fiesta se celebra, en Oriente y Occidente, el 23 de abril.

    Celebración en Barcelona

    MOCEDADES

     

    Mocedades es un grupo musical  español formado en 1967. No conviene confundirlo con el grupo El Consorcio, formado por ex-componentes del grupo e identificado erróneamente como Mocedades en diversos países de Iberoamerica.

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    Final del Viaje del Papa a EEUU

     

    Cheney despide al Papa en el aeropuerto tras su última y multitudinaria misa en Nueva York

    • Los 57.000 fieles que pudieron hacerse con una entrada esperaron durante horas
    • El papa Benedicto XVI ha puesto fin a su viaje a Estados Unidos con una misa en el estadio del equipo de béisbol los Yankees de Nueva York, donde fue aclamado por unas 57.000 personas. Como se ha podido apreciar en estos seis días de viaje, los católicos estadounidenses han respondido con entusiasmo y cariño a la figura de Benedicto XVI.El papa Benedicto XVI ya ha partido hacia Roma y en su mensaje final antes de abordar su avión, afirmó: ‘Dios bendiga a América’.

      El Papa fue despedido en la terminal del aeropuerto John F. Kennedy de Nueva York por el vicepresidente estadounidense Dick Cheney, su esposa, Lynne, y otras 4.000 personas, incluyendo cardenales y otros miembros de la Iglesia.

      En respuesta a la despedida de Cheney, el Sumo Pontífice dijo que uno de los puntos culminantes de su gira por EEUU fue su visita, el domingo, a la Zona Cero, que según dijo se "grabó firmemente" en su memoria. También mencionó su visita el viernes a la Asamblea General de Naciones Unidas.

      "Llegó la hora de despedirme de su país", afirmó el Papa. "Estos seis días que pasé en EEUU fueron bendecidos con numerosos recuerdos y experiencias de hospitalidad estadounidense y deseo expresar mi profundo aprecio por su buen trabajo".

      El Sumo Pontífico expresó "profundas gracias y reconocimiento" a todos quienes lo recibieron.

      Cheney, por su parte, señaló: "Toda América respeta a este mensajero de paz, justicia y libertad. Desde la capital de Washington hasta esta gran ciudad de Nueva York, los ciudadanos de nuestro país recibieron al Papa con reverencia y afecto, con alegría y plegarias y agradecimiento". Además, agregó que Benedicto XVI siempre será bienvenido a EEUU.

    Benedicto XVI en la Zona Cero

     

    "Dios de la paz, trae la paz a nuestro mundo violento". Fue una ceremonia austera en una mañana sombría. El Papa Benedicto XVI bajó por la rampa de la ‘Zona Cero’, rezó durante varios minutos en un reclinatorio, encendió una llama votiva y bendijo con agua el lugar donde murieron más de 2.700 personas el 11 de septiembre del 2001. "Dios del entendimiento, guíanos frente estos terribles eventos".

    El papa Benedicto XVI visitó hoy la "zona cero" en Nueva York, donde se desplomaron las Torres Gemelas tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, y allí rezó para que la paz llegue a un "mundo violento".

    En el escenario del peor atentado terrorista ocurrido en territorio estadounidense, Benedicto XVI encontró a 24 personas, que representaban a las cerca de 3.000 víctimas del atentado, entre ellas familiares, supervivientes, policías, bomberos y miembros de la protección civil.

    El Papa no pronunció ningún discurso, sólo se arrodillo y rezó en silencio, y después dijo una plegaria en la que pidió que la paz llegue "a nuestro mundo de violencia, al corazón de todos los hombres y mujeres y entre las naciones de la Tierra".

    En el lugar donde terroristas islámicos hicieron impactar dos aviones contra las Torres Gemelas, rezó además para que retomen la "senda del amor, aquellos cuyas mentes y corazones están nublados por el odio".

    "Míranos, gente de diferentes creencias y tradiciones reunidos hoy en este lugar, escenario de violencia y dolor increíbles", exclamó el Papa en la "zona cero".

    En su plegaria recordó a todas las víctimas de las Torres Gemelas, así como de los atentados contra el Pentágono y del avión que se estrelló en Shanskville, en Pensylvania, y a sus familiares.

    Además, evocó a "los que murieron heroicamente" como los bomberos, policías, servicio de emergencia y las autoridades del puerto, "simplemente porque acudieron a cumplir con su deber el 11 de septiembre de 2001".

    "Abrumados por la magnitud de esta tragedia, buscamos tu luz y tu guía, cuando nos enfrentamos con hechos tan terribles como éste", agregó.

    "Confórtanos y consuélanos, fortalécenos en la esperanza y danos sabiduría y el coraje para trabajar incansablemente por un mundo en el que la verdadera paz y el amor reinen entre las naciones y en los corazones de todos", concluyó.

    Durante el acto, Benedicto XVI encendió una vela por las víctimas

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    Benedicto XVI en la Catedral de Nueva York

    Queridos hermanos y hermanas en Cristo:

    Saludo con gran afecto en el Señor a todos vosotros que representáis a los Obispos, sacerdotes y diáconos, a los hombres y mujeres de vida consagrada, y a los seminaristas de los Estados Unidos. Agradezco al Cardenal Egan la cordial bienvenida y felicitación que ha expresado en nombre vuestro, al inicio del cuarto año de mi Pontificado. Me alegra celebrar esta Misa con vosotros que habéis sido elegidos por el Señor, que habéis respondido a su llamado y que dedicáis vuestra vida a la búsqueda de la santidad, a la difusión del Evangelio y a la edificación de la Iglesia en la fe, en la esperanza y en el amor.

    Reunidos en esta histórica catedral, ¿cómo no recordar a los innumerables hombres y mujeres que os han precedido, que han trabajado por el crecimiento de la Iglesia en los Estados Unidos, dejándonos un patrimonio duradero de fe y de obras buenas? En la primera lectura de hoy hemos visto cómo los Apóstoles, con la fuerza del Espíritu Santo, salieron de la sala del piso superior para anunciar las grandes obras de Dios a personas de toda nación y lengua. En este país la misión de la Iglesia ha conllevado siempre atraer a la gente “de todas las naciones de la tierra” (Hch 2,5) hacia una unidad espiritual enriqueciendo el Cuerpo de Cristo con la multiplicidad de sus dones. Al mismo tiempo que damos gracias por las bendiciones del pasado y consideramos los desafíos del futuro, queremos implorar de Dios la gracia de un nuevo Pentecostés para la Iglesia en América. ¡Que desciendan sobre todos los presentes lenguas como de fuego, fundiendo el amor ardiente a Dios y al prójimo con el celo por la propagación del Reino de Dios!

     
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